Venezuela: la gran obsesión de Trump
En la segunda mitad del primer año de su nuevo mandato presidencial, Venezuela se convirtió en la gran obsesión de Donald Trump y su Ejecutivo republicano.
Por su parte, Nicolás Maduro llevaba meses conviviendo con la expectativa de un ataque militar de Estados Unidos, una amenaza que generaba zozobra tanto en él como en su círculo más cercano. Desde que asumió el mando de Venezuela en 2013, tras la muerte de Hugo Chávez, nunca había sentido una presión tan intensa ni una situación de riesgo tan palpable: la posibilidad concreta de ser derrocado. Este sábado 3 de enero de 2026, esos miedos se hicieron realidad, cuando Trump anunció que Maduro y su esposa, Cilia Flores, habían sido detenidos y sacados del país.
Fue en agosto cuando los planes del presidente de EU salieron a la luz. Envío a Venezuela una flotilla de buques de guerra y más de 2.000 soldados en aguas y territorios cercanos a la nación sudamericana. También aumentó a 50 millones de dólares la recompensa para encontrar a Maduro.
El 2 de septiembre del 2025 los ataques escalaron. Trump anunció que las fuerzas estadounidenses habían matado a once tripulantes de la una narcolancha en el mar Caribe.
Todo esto evolucionó hasta convertirse en una intervención a aquel país, configurándose como una operación explícita de cambio de régimen tras meses de reiteradas amenazas contra el Gobierno chavista.
El ataque y la defensa de los venezolanos
En las primeras horas de este sábado 3 de enero de 2026, Estados Unidos llevó a cabo una operación militar en Venezuela que, según fuentes chavistas cercanas al presidente Nicolás Maduro, tuvo como objetivo principal capturar al mandatario venezolano. Un alto mando chavista, quien mantuvo la calma durante la comunicación telefónica, informó que se bombardearon al menos cinco puntos en las entidades de Caracas, Aragua y Miranda.
Las explosiones se registraron aproximadamente alrededor de las 3 horas (hora de Brasilia), con informes de detonaciones y columnas de humo en diversas zonas. Inicialmente, no se confirmaba la detención de Maduro, aunque posteriormente autoridades estadounidenses anunciaron que el presidente venezolano y su esposa habían sido capturados y trasladados fuera del país para enfrentar cargos de narcoterrorismo en tribunales estadounidenses.
El gobierno venezolano decretó inmediatamente el estado de emergencia nacional y activó sus planes de defensa, llamando a la lucha armada para proteger la soberanía del país. Por su parte, la Administración Trump ha justificado la acción como una medida necesaria para combatir el tráfico de drogas y lo que califica como una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos, acusando a Maduro y a altos funcionarios de liderar una red de narcotráfico vinculada al llamado "Cartel de los Soles" —acusaciones que Caracas ha rechazado rotundamente como un montaje político.
La comunidad internacional ya comenzó a reaccionar, con países como Colombia y Cuba condenando la intervención y pidiendo la convocatoria de reuniones de emergencia de la Organización de Estados Americanos (OEA) y las Naciones Unidas (ONU).






