Katia Itzel, orgullo de México
Este jueves, el estadio de Kansas City se vistió de fiesta histórica. Con el silbato en mano y la compostura firme, Katia Itzel García pisó la cancha para debutar como árbitro central en el Mundial 2026, marcando un antes y un después para el fútbol mexicano.
Estudiante de Derecho y egresada de Ciencias Políticas y Administración Pública por la UNAM, ella sabe bien lo que significa ser juez: no solo en las leyes, sino también en el juego. —Hay momentos de solemnidad, hay momentos de disfrute, de goce, aunque la figura del árbitro siempre tiene que guardar esta compostura —cuenta—. Pero claro que disfrutamos también; son alegrías que tal vez guardamos solo para nosotros mismos, por ser una figura seria ante todos.
Su nombre ya está grabado en los libros del deporte: es la primera árbitra mexicana en dirigir un partido de selecciones varoniles en un Mundial, y solo la cuarta en toda la historia, siguiendo los pasos de las pioneras Stéphanie Frappart, Salima Mukasanga y Yoshimi Yamashita, quienes abrieron el camino en Qatar 2022.
Más de 50 millones de espectadores en África, Europa, América y todo el mundo tuvieron la mirada puesta en ella mientras regulaba el encuentro entre Túnez y Países Bajos. Y aunque su rostro mantenía la seriedad que su cargo exige, todos sabían que en ese momento, dentro y fuera de la cancha, se estaba escribiendo una nueva página de igualdad y talento.
Para Katia, su preparación en la universidad y su disciplina en cada partido fueron la llave hasta aquí. Y hoy, su silbato suena más fuerte que nunca: avisa que el fútbol de México crece, y que las mujeres tienen el lugar que se merecen, justo en el centro del juego.






